Inevitable

El infinito… un universo de posibilidades inexploradas, impensadas e inimaginables, un mundo que no has recorrido, que no has tomado la molestia de concebir, porque para ti sólo existe el ahora, lo que viene después tiene poca relevancia. Aunque evitaste de mil maneras enfrentarte a lo inevitable, llegó como la noche: silencioso, paciente y calmado, te envolvió y en un cuanto de tiempo te llevó desde el espacio sideral al centro de la Tierra. Sentiste la gravedad aplastándote, la temperatura quemando cada parte de tu ser y, en medio de esa tortura, te hiciste consciente de la existencia del dragón. Lo negaste en cada ocasión que tuviste y sólo bastó un instante, una oportunidad, para verlo directo a los ojos.

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En voz alta

Jamás un susurro, siempre un pensamiento.

Una idea, una percepción, una imagen. Es lo que quieres que sea, nada más y nada menos. Es tu bosquejo, un diseño y está hecho a la media. Es un arquetipo que has creado, un modelo que has construido a punta de paciencia y de noches en vela.

Solía ser intangible, ahora existe en el mundo real.

No te atreviste a susurrarlo, por el contrario, te aventuraste a decirlo en voz alta. Te sirvió para apreciar otros enfoques y para ver el mundo con otros ojos.

Declaración

Lo dije porque quería, porque alguien me dio fuerzas para hacerlo, para alivianar el peso que reposa en mis hombros. No espero algo a cambio, que sea lo que tenga que ser.

Estoy feliz, no por el resultado, sino porque tuve el valor y el coraje para hacerlo. Hice algo de lo que siempre tuve miedo y eso me llena de orgullo.

Mirar un poco más a fondo

Despertar y ver que tu mundo no es lo que solía ser.
Despertar y darte cuenta que ya no deseas ser como esa persona.

Concluir que odias en lo que se ha convertido,
porque destruye su vida y la tuya,
porque te hace sentir triste, derrotado, solo,
y no hay cosa que detestes más que sentirte así.

Reparar un poco y notar que quizás,
quizás no odies a esa persona,
en el fondo, lo que realmente odias
es el sentimiento de tener un corazón roto.

Ya no estás aquí

Hoy miro hacia atrás, hacia el pasado, rememorando algunos de los momentos que pasamos juntos, aquellos instantes que llenaron de alegría mi vida y tal vez la tuya. Quisiera recordar todo de ti, cada palabra, cada expresión, cada sonrisa, cada lágrima… de verdad quisiera, pero me es imposible. A pesar de todo, te recuerdo de a poco, te tengo presente, me pregunto si estás bien donde sea que te encuentres, si estás en paz, si nos extrañas tanto como nosotros a ti.

Siento que ha pasado tanto tiempo… de alguna forma, hoy duele mucho más de lo que dolía aquel día. Sólo queda enfrentarnos a la realidad y aceptar que por más que duela y por mucho que intentemos negarlo, tú no estás aquí, ya no, nunca más.

Forjados con el mismo metal

Mismo pensamiento,
mismo actuar, mismo reaccionar,
misma forma de expresión,
misma percepción del mundo.

Similares en tantas cosas,
parecidos en tantos aspectos.
Diferentes en tan poca medida,
distintos en tan sólo un par de cualidades.

Tan semejantes que cada uno no es sino
el reflejo del otro en un espejo
y la proyección del otro en un estanque claro y cristalino.

Tan idénticos que podría decirse
que fueron forjados con el mismo metal,
con la misma armadura que aparenta ser indestructible,
poseedores de una coraza tan frágil como el papel.